Vuelve la Bestia, vuelve el gol

  • 10 junio, 2022
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Redactado por: Marco Banegas

La noticia que todo olimpista quería leer y escuchar ha ocurrido: Bryan Moya resolvió su deuda con el club Zulia de Venezuela y ya está habilitado para volver a las canchas después de tres meses sin actividad.

Su regreso sería este lunes 13 de junio del con la Selección Nacional de Honduras, en San Pedro Sula por la Nations League de Concacaf ante la selección de Canadá.

En tanto, en Olimpia se incorporará el 16 de junio cuando inicie a la pretemporada.

La Bestia regresa… ¿pero en qué posición?

Días atrás, la institución oficializó el retorno de Pedro Troglio como entrenador tras su paso por San Lorenzo de Argentina.

El profesor sudamericano será así el encargado de sacar la mejor versión del nacido en San Antonio de Oriente, en una primera temporada juntos, ya que, en los cuatro campeonatos en fila, Moya no formaba parte de la plantilla.

Pero ¿en qué posición jugará Moya con Troglio?

Con el extécnico del club, Pablo Lavallén, el futbolista de 28 años jugaba de segundo delantero, pegado a la banda izquierda y entrando como referencia secundaria, ya sea detrás de Yusting Arboleda, Diego Reyes o Jerry Bengtson en un 4-3-3 que buscaba darle más profundidad de juego al equipo, transformando a Edwin Rodríguez, a José Mario Pinto o Michael Chirinos en los otros acompañantes del tridente.

Con Troglio, en teoría, volvería el 4-4-2, con dos extremos abiertos y dos referencias de área, ese estilo de balón largo que buscaba romper las filas del mediocampo rival y dejar mal parada a la defensa con la entrada de jugadores por banda, tanto de medios como de laterales.

En este esquema Moya encaja en dos puestos: extremo por cualquier banda o delantero a la par del nueve.

Como extremo, Moya ofrece vértigo, desborde, un jugador que encara sin miedo y que da profundidad al juego; por izquierda genera más peligro con su habilidad, mientras que, por derecha, con su remate al quedarle su perfil de pierna izquierda, en ambas zonas circula con libertad para darle un toque de impredecible a sus movimientos con y sin balón.

Como delantero, ofrece de lo que vive la hinchada, de lo que te da triunfos y títulos: el gol.

La comunión que tiene Moya con la pelota para mandarla a guardar a las redes es total: tiene la astucia, el hambre, la intuición y el olfato de un delantero centro, a pesar de no serlo.

Tiene también la jerarquía para entrar al área y transformarse en referencia permitiendo la llegada de los laterales a línea de fondo, creando superioridad numérica en cualquier ataque.

Sin embargo, a lo largo de los años queda demostrado que Moya muestra su mejor versión jugando en banda, generando desborde con su agilidad y dando el último pase con esa excelente visión de juego que maneja.

Moya, además de la polifuncionalidad que ofrece tácticamente, puede intercambiar constantemente de banda con Edwin Rodríguez, dueño y señor de la zona derecha, dándole armas a Troglio para sorprender a los rivales en cualquier momento, en un hipotético 4-4-2, pegado a la línea de cal por izquierda.

El olimpismo sonríe y el rival se preocupa, porque vuelve la figura, vuelve el gol y la garra; vuelve la magia y el carácter de un incansable jugador que deja la piel en cada pelota.

Vuelve Bryan Moya, vuelve la Bestia.

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